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VIACRUCIS Desde siempre los cristianos han aceptado que la salvación de la humanidad se da gracias a la entrega voluntaria que Jesús hace de su vida en la cruz, en obediencia a Dios Padre y por amor a todos nosotros. Así la cruz no es algo añadido ni opcional, es el único camino de salvación y ser discípulo del señor implica asumir la realidad de la entrega, la renuncia, el servicio, el dolor y la muerte. Por esta razón, el pueblo creyente ha sentido una especial devoción por el rezo del viacrucis que no es otra cosa que acompañar y a la vez contemplar a Cristo en su caminar por la vía dolorosa hacia su muerte en la cruz, con la certeza de la resurrección. | ![]() |
Orar caminando y contemplando cada una de las 14 estaciones es descubrir el amor de Dios por nosotros, es ver como esa pasión se prolonga hoy en tantas personas que son condenadas o sufren, y cómo en la vida personal también se dan los signos de la pasión de Cristo.
Todo creyente se siente peregrino, todo creyente descubre su pecado, la fragilidad, el dolor y la muerte; pero también descubre en la cruz de Cristo el sentido salvífico de esas realidades y, animado por la resurrección del Señor, camina hacia la casa de Dios Padre.
El viacrucis del Cerro de Monserrate, además de representar la pasión de Cristo con unas bellas imágenes traídas desde Florencia (Italia), aproximadamente en el Siglo IXX, nos permite ascender en compañía de Cristo y, contemplando la naturaleza nativa del sub-páramo, llegar hasta el Santuario, lugar donde esta el Señor vivo en la Eucaristía y anhelar cada día el encuentro definitivo con Dios en el cielo. |
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